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El protagonista de hoy es, quizás, uno de los títulos más conocidos en el ámbito del desarrollo personal y de la productividad y, una vez lo terminé, me di cuenta de por qué. The 4-Hour Workweek es de esos libros que ves en todas las listas, en las de bestsellers, en las de “hazte rico rápido”… Y al final te quedas con la duda de si realmente es un libro que valga la pena o es de los que puedes olvidarte sólo pasar la portada.

Es por eso que decidí que éste fuera mi segundo libro, porque quería comprobar por mi misma si lo que vende Timothy Ferriss en La Semana Laboral de 4 Horas (sí, este libro también está en español) es humo o si lo que explica puede aplicarse de verdad a la vida diaria de cualquier persona.

En primer lugar hay que dejar clara una cosa que, por suerte, fue un alivio para mi antes de comenzar a leer lo que Ferriss cuenta: para aplicar las técnicas del libro no hay que dejar el trabajo, no hay que saltar de un precipicio sin paracaídas y esperar a ver qué pasa. En este caso, Ferriss puntualiza y sostiene que cualquiera puede escapar del “plan de vida en diferido” que él describe como “una frágil colección de ilusiones socialmente reforzadas.”

Para Ferriss lo peor que nos puede pasar es vivir “una tolerable y confortable existencia haciendo algo que no nos satisfaga.” Los que consiguen escapar de esa realidad, aprendiendo a llevar un estilo de vida de completa libertad, sin la necesidad de tener millones de euros en el banco, son los que Ferriss llama Nuevos Ricos. Porque según el autor, la gente en realidad no quiere ser millonaria; quiere experimentar lo que cree que sólo el dinero puede comprar. Y el libro trata, ni más ni menos, que de eso: utilizar el tiempo y la movilidad para alcanzar esa libertad.

Si que es cierto que quizás no se puedan replicar todas las cosas que Ferriss recomienda en el libro, pero se pueden utilizar los mismos principios para conseguir los mismos resultados. En vez de aceptar de forma pasiva las cosas, hay que aprender a no conformarse.

 

 

A grandes rasgos, el libro está estructurado bajo el acrónimo DEAL (acuerdo, pacto o trato, en inglés):

Definición (Capítulos 1-4): Sustituir los supuestos autodestructivos.

Eliminación (Capítulos 5-7): Olvidarse de la gestión del tiempo; aprender a ignorar lo poco importante. Esto nos proporciona tiempo.

Automatización (Capítulos 8-11): Aprender a poner el flujo de caja en piloto automático. Esto nos proporciona ingresos.

Liberación (Capítulos 12-16): Crear libertad de localización. Esto nos proporciona movilidad.

Cada letra de la palabra divide el libro en cuatro partes y es ahí dónde Ferriss entra en detalles, utilizando su propia experiencia como ejemplo.

Definición

En esta primera parte del libro Ferriss explica con detalle lo que él considera Nuevos Ricos especificando exactamente los que no lo son. Algunos ejemplos de ello serían:

-La persona que es suficientemente rica como para gastar 1 millón de dólares en una noche en Las Vegas, pero que nunca le ha gustado ni uno de los negocios que ha comenzado.

-La persona que busca alcanzar el “gran saco de oro”, ya sea una OPV, una compra o la jubilación, en vez de asegurarse que el efectivo llega todos los días.

Para Ferriss ser financieramente rico y ser capaz de vivir como un millonario son dos cosas totalmente distintas. ¿Por qué? Porque el dinero se multiplica en valor práctico (o en estilo de vida) si puedes controlar lo que haces, cuándo lo haces, dónde lo haces y con quién lo haces.

 

Lo que queremos no es dinero; sino el poder de hacer lo que nos de un poco la gana con nuestra vida.

 

En el segundo capítulo Ferriss habla de las reglas que pueden cambiar las propias reglas ya establecidas y de cómo lo que es popular está, normalmente, equivocado. Pone como ejemplo su propia experiencia como vendedor. En ese trabajo, descubrió que la primera barrera para cerrar una reunión con clientes potenciales eran los intermediarios, como las secretarias.

Es por eso que Ferriss se planteó hacer todo lo contrario a lo que hacía todo el mundo: llamar sólo de 8h a 8:30h y de 18h a 18:30h, cuando esos intermediarios ya no estaban o no habían llegado. Resultado: multiplicó por dos las reuniones en comparación con las personas que llamaban durante todo el día.

Tras su propio ejemplo, Ferriss presenta diez formas que podemos utilizar para redefinir y solucionar nuestra vida con el fin de aprovechar este principio: como el alternar periodos de trabajo con periodos de descanso durante toda la vida y no esperar a la jubilación, porque el interés y la energía son cíclicos; u olvidarnos de esperar al momento perfecto, porque nunca lo será, simplemente si queremos hacer algo, hacerlo ahora.

En relación a esta última afirmación, el autor aconseja atacar la ansiedad que nos entra sobre lo que queremos hacer, la decisión que queremos tomar, imaginando nuestra peor pesadilla. Literalmente y específicamente, Ferriss se pregunta: ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Aconseja definir ese escenario en una escala del 1 al 10 y luego hacer lo mismo con el potencial beneficio que podría dar esa decisión. Entonces es cuando te das cuenta de que estás evitando tomar una decisión que te aportaría un efecto positivo permanente de 9 por culpa de un efecto temporal de 3. Ahora, sugiere comparar eso con el riesgo de quedar estancado en una oficina durante 40 años. ¿Vale o no vale la pena el cambio?

En el último capítulo de la Definición, Ferriss habla de la desmotivación general que provoca que sólo queramos conseguir cosas mediocres. Por eso prefiere cambiar la pregunta de ¿Qué es lo que quiero? por la de ¿Qué es lo que me emociona?.

Hay que definir lo que cada uno quiere, porque sino nos quedaremos estancados con propósitos vagos como “Ganaré X euros y entonces podré hacer lo que quiero”. Hay que establecer una línea de tiempo a nuestros sueños y hacer el cambio de la ambigüedad a la definición. Para ello, Ferriss propone seguir los siguientes pasos:

1.Crear una línea de tiempo de 6 meses y 12 meses y en cada una escribir cinco cosas que queremos tener, cinco que soñamos ser y cinco que soñamos hacer.
2.De las 15 cosas de cada línea de tiempo, seleccionar las cuatro que lo cambiarían todo.
3.Buscar y calcular el coste mensual de cada una de esas cuatro cosas.
4.Añadir todos los gastos y multiplicarlos por 1.3 (para tener siempre un cojín de ahorro), entonces dividirlo por 30 para saber los ingresos diarios que necesitamos.
5.Escribir los tres primeros pasos que tendríamos que tomar para cada uno de esos cuatro sueños en la línea de tiempo de 6 meses y dar el primer paso ahora. Pero ahora quiere decir, dejar de leer este post e ir directamente a hacerlo, para luego volver y seguir leyendo. Hacer el segundo paso de los cuatro sueños a las 11 de la mañana de mañana y los últimos cuatro a las 11 de la mañana de pasado mañana.

Eliminación

Después de definir lo que queremos hacer con nuestro tiempo, tenemos que aprender a liberar ese tiempo, sin reducir ingresos. Ahí es cuando la mayoría de la gente se equivoca: intentando llenar cada momento con productividad. Las expectativas en un entorno de oficina son las de estar en constante movimiento, no las de ser productivo, y es por eso que hay que salir de ese entorno. Ferriss aconseja que, siendo empleado, se pase a negociar un acuerdo para trabajar a distancia antes de automatizar ningún proceso. En el caso de ser emprendedor, entonces hay que automatizar procesos para liberar tiempo.

Aquí es cuando Ferriss habla del principio de Pareto: el 80% de los resultados vienen dados por el 20% de las acciones. Sobre este principio hablaremos más adelante, puesto que hay un libro en concreto que habla sobre ello y está en la lista de próximas reseñas.

En el caso de Ferriss, se dio cuenta de que cinco de sus clientes le proporcionaban el 95% de sus ingresos. Dos de ellos eran clientes horribles, mientras que los otros tres nunca le habían dado problemas. ¿Os imagináis qué hizo? Dejó de esforzarse en los otros 120 clientes que tenía y se enfrentó a los dos que le daban problemas. Además, se centró en encontrar más clientes como los tres que formaban parte del 95% de sus ingresos. En un mes, multiplicó sus ingresos y redujo sus horas de trabajo de 80 a 15.

En el capítulo 6 se explica la que, para mi, es una de las reglas más importantes que el libro describe y es una de las que más he aplicado personalmente (aunque trabajando como community manager, hay veces que es un poco imposible, pero trato de cumplirla): no leer nunca las noticias. Si es algo importante, la gente hablará sobre ello y te enterarás.

Hay que aprender a llevar una dieta baja en información y a practicar el arte del no-acabado: si crees que un artículo, película, comida o cualquier otra cosa está haciéndote perder el tiempo, entonces para y a otra cosa.

El último capítulo de la Eliminación habla de el arte de denegar y explica que hay que aprender a decir que no, a no permitir que alguien nos haga perder el tiempo con llamadas, emails, reuniones…cuando lo que necesitan se podría resolver en cinco minutos. Y esta lección también vale en el caso de depender de un jefe para tomar decisiones: hay que establecer reglas para tener más libertad y pasar menos tiempo recibiendo la aprovación de otros.

 

Hay que convertir el “no” en la respuesta por defecto

Ilustración de Austin Kleon

 

Automatización

La etapa de Automatización es, quizás, la más tediosa de todo el libro, puesto que Ferriss pone ejemplos de cómo poner el piloto automático en cuanto a ingresos y así, no sólo tener más tiempo, sino también poder disfrutarlo haciendo cualquier cosa que nos apetezca hacer.

El objetivo de toda esta etapa es construir sistemas para sustituirnos y no tener que manejar directamente ciertos procesos como los emails, las citas y reuniones…es por eso que Ferriss se pasa una buena parte de esta etapa hablando de cómo contratar un asistente personal virtual, que será el que gestione todo lo que no queremos gestionar, incluso las búsquedas en Google.

Lo que sí que el autor destaca es que, antes de automatizar, hay que eliminar. Sólo hay que delegar lo que quede después de hacer ese proceso, porque sino estaríamos gastando nuestro tiempo y dinero en automatizar procesos que podríamos perfectamente borrar de la ecuación.

En el capítulo 9, después de haber automatizado las tareas que nos quitan más tiempo, Ferriss habla de encontrar a la musa: un negocio basado en un producto que cueste menos de 500$ y que, tras un mes, no requiera más de un día por semana para gestionarlo. El autor aconseja elegir un nicho de mercado fácil de alcanzar y hacer un brainstorming o lluvia de ideas antes de invertir en ningún tipo de producto.

Ferriss recomienda crear un producto, en vez de revender o licenciar uno, y el que más fácil puede ser de crear es un producto relacionado con la información: es barato, fácil de producir y la competencia deberá perder tiempo en duplicarlo.

Una vez tenemos el producto, saltamos al capítulo 10, en el que hay que testear a la musa y la forma más rápida de hacerlo es crear una página web básica, poner en marcha un anuncio en Google Adwords durante cinco días y utilizar la respuesta para testear si la gente está dispuesta o no a comprar ese producto.

Después de haber pasado por la fase de test y una vez hayamos encontrado el producto adecuado y comenzado con las ventas, es hora de aplicar el MBA o Management by Absence (Gestión por Ausencia). Porque el verdadero reto es eliminarnos de la ecuación y que la musa se autogestione y para conseguirlo el autor aconseja implantar el MBA en tres fases:

-Fase 1: De 0 a 50 unidades de producto vendidas. Ahí es cuando lo hacemos todo nosotros, para aprender de los clientes y modificar el servicio para ajustarlo a sus necesidades.
-Fase 2: Más de 10 unidades vendidas por semana. En ese momento es en el que hay que encontrar a una empresa que se encarge de responder a las peticiones de los clientes. Hay que darles una lista de respuestas recogidas en la Fase 1 y así podrán responder por nosotros.
-Fase 3: Más de 20 unidades vendidas por semana. Buscar una empresa que se encargue de todos los procesos y ponerla en contact con el servicio de cobros o plataforma de pago. Si es necesario un call center, entonces hay que añadirlo a la ecuación.

Una parte importante del proyecto en sí es no permitir que el cliente decida:
Ofrecer un máximo de una o dos opciones de producto
Ofrecer sólo una opción de envío (que no sea envío express o similares)
Ofrecer sólo hacer el pedido online, nunca por teléfono
No ofrecer envíos internacionales

El objetivo de no dejar decidir es perder clientes, sí. De este modo, evistaremos tener que lidiar con sus problemas y perder el tiempo, porque directamente no podrán hacer el pedido del producto.

Liberación

Esta es la última fase de todo el proceso y empieza poniendo en marcha un plan de cinco pasos para convencer al jefe de que nos deje hacer el trabajo fuera de la oficina:
-Paso 1: Incrementar la inversión. Haz que tu jefe invierta más en ti para incrementar el coste de tu marcha. Por ejemplo, con formación extra.
-Paso 2: Probar el incremento de la eficiencia fuera de la oficina. Llama para decir que estás enfermo en medio de la semana y duplica el trabajo que haces durante esos dos días. Eso sí, asegúrate de poder demostrar esa mejora en tu productividad.
-Paso 3: Preparar el beneficio cuantitativo para la empresa. Tienes que señalar el trabajo a distancia como un beneficio para la empresa, no como un beneficio personal. Demuestra la mejora de forma cuantificada y explica el incremento de la productividad señalando que tienes menos distracciones y que pierdes menos el tiempo.
-Paso 4: Proponer un periodo de prueba revocable. Menciona informalmente a tu jefe cómo estando enfermo dos días conseguiste ser el doble de productivo, cuando en realidad no esperabas poder hacer nada. Pregunta si puedes trabajar desde casa lunes y martes durante las próximas dos semanas como prueba y que en cualquier momento ese periodo puede revocarse. Si se niega, déjalo en un día por semana.
-Paso 5: Expandir el tiempo de trabajo a distancia. Continúa trabajando mucho más desde casa y empeora un poco tu rendimiento en la oficina, para que se vea el contraste. Pide un segundo periodo de prueba con dos días más extra desde casa, dejando en un solo día el trabajo desde la oficina. Cuando se haya acostumbrado, pide una prueba de dos semanas de trabajo completo desde casa.

Si no puedes llegar a un nivel de trabajo a distancia que te encaje, entonces deja el trabajo (si es que encontrarás lo que buscas en algún otro empleo antes que en el que tienes ahora). Suena drástico y rotundo lo de dejar el trabajo. Es por eso que Ferriss destaca las cuatro objeciones que normalmente tenemos de cara a dejar un trabajo:

Dejar el trabajo es permanente
No seré capaz de pagar las facturas
El seguro médico y la jubilación desaparecerán si dejo el trabajo
Arruinará mi currículum

Como seguro que suponéis, ninguna de las cuatro objeciones debería convertirse en razón suficiente como para no dejar el trabajo, si es lo que se tiene que hacer. Eso sí, si no tenéis otra fuente de ingresos, no dejéis el trabajo sin haber encontrado otro antes, u otra fuentes de ingresos.

Además de pasar a trabajar a distancia, o de dejar el trabajo, Ferriss explica en el capítulo 14 cómo acostumbrarse a vivir la vida móvil, a coger los 20 o 30 años de jubilación y repartirlos durante toda nuestra vida en retiros de entre una a seis semanas.

 

La intención no es ir de vacaciones para escapar de la vida, sino establecer un estilo de vida de “mini retiros recurrentes” donde experimentar el mundo y no sólo verlo.

 

Si conseguís llevar a cabo todo lo que el autor describe, puede que, en muchos casos, os encontréis en medio de una crisis existencial, en la que ya no hay que focalizarse en el trabajo sin sentido. Pese a que no es un capítulo que a mi me interesase demasiado, ya que creo que no voy a encontrarme con ese problema hasta dentro de un tiempo (bastante tiempo), si que hay algo de lo que dice Ferriss que creo que hay que destacar y es que el objetivo no es sólo reducir las horas de trabajo a cuatro, sino sustituir actividades sin significado por otras que nos llenen de verdad.

El libro finaliza con una lista de los 13 errores que hay que tratar de evitar como Nuevos Ricos, una vez hayamos alcanzado ese estatus:

Perder de vista los sueños y caer de nuevo en el trabajo, por el bien del trabajo.
Microdirigir y enviar emails para ocupar tiempo.
Gestionar problemas que tus trabajadores o subcontratados pueden hacer por ti.
Ayudar a esos subcontratados o trabajadores con el mismo problema más de una vez. O con problemas que no lo son.
Perseguir clientes cuando tienes suficientes ingresos para vivir tu vida libre a nivel financiero.
Responder emails que no resultarán en una venta o que pueden ser respondidos por la sección de Preguntas Frecuentes o una autorespuesta.
Trabajar donde vives, duermes o donde deberías relajarte.
No llevar a cabo un análisis 80/20 cada dos o cuatro semanas de tu negocio y vida personal.
Buscar la perfección constante en vez de vivir con lo bueno o genial, tanto a nivel personal como profesional.
Transformar minucias y pequeños problemas en grandes como excusa para trabajar.
Convertir temas no urgentes en urgentes como excusa para justificar trabajar.
Ver un producto, trabajo o proyecto como el todo de tu existencia.
Ignorar los beneficios sociales de la vida.

Después de haber leído el libro he puesto en marcha muchos de los mecanismos que Ferriss sugiere y realmente he notado un gran cambio en cuanto a productividad. Si bien es cierto que su explicación sobre la musa y todo el desarrollo del negocio me parece realmente interesante, yo he decidido enfocarlo hacia otro tipo de proyecto. Básicamente, el que tenéis delante ahora mismo.

Para mi, el hecho de crear un producto y venderlo, como él sugiere, no me llenaba lo suficiente, por lo que decidí aplicar mis conocimientos y mis pasiones a otro tipo de producto, que en este caso es un blog sobre libros. Creo que esa es la base de todo el libro: hay que tener en cuenta todos los principios que sugiere y no descartar ninguno. Implementarlos todos hasta el máximo que cada uno pueda y calibrar los que no encajen, para hacerlos encajar en el entorno de cada uno.

Si os ha gustado la reseña, os animo a que os leáis el libro y que apliquéis todo lo que podáis a vuestra vida. Porque al final, cada día en el que no estemos haciendo lo que queremos hacer, es un día muy mal invertido. Así que, a invertir bien se ha dicho.

 

Lo que me gusta de este libro:

  • Totalmente práctico, para hacer YA
  • Primera lectura muy rápida
  • Aplicable en empleados y en empresarios
  • Resultados casi inmediatos tras lectura

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