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Las mañanas son mi momento favorito del día. Nunca he sido una persona de las que se van a dormir súper tarde, pero desde que comencé a leer libros de desarrollo personal y a seguir blogs e historias de personas como Tim Ferriss o Gretchen Rubin, la mañana se ha convertido, todavía más, en mi momento.

Me levanto a las 6.30am y tengo tres horas y media libres hasta entrar a trabajar a las 10am. Es por eso que intento aprovecharlas todo lo que puedo: ejercicio, lectura, escribir…me da tiempo de hacer bastantes cosas, la verdad.

Por eso, cuando descubrí The Miracle Morning, pensé que sería un libro que seguro que me gustaba. Y no me equivoqué ni un poquito, ya que es un título que realmente cambia la rutina de cualquiera. Eso sí, hay que ponerle esfuerzo.

 

 

“Cómo te levantas cada día y tu rutina matutina (o la falta de ella) afecta drásticamente tus niveles de éxito en cada área de tu vida. Las mañanas de concentración, productivas y exitosas generan días de concentración, productivos y exitosos, que inevitablemente crean una vida exitosa, del mismo modo que las mañanas desenfocadas, improductivas y mediocres generan días desenfocados, improductivos y mediocres y, en última instancia, una calidad de vida mediocre. Simplemente cambiando la forma en que te levantas por la mañana, puedes transformar cualquier área de tu vida, más rápido de lo que creías posible“. Sólo con este párrafo, Hal Elrod me tenía conquistada.

¿Pero cuál es el principal problema? Que el 95% de la sociedad se conforma con menos de lo que quieren en la vida y pone un ejemplo realmente útil: elegir a 100 personas al inicio de su vida laboral y seguirlas durante 40 años hasta su jubilación. ¿Sabéis que pasaría entonces? Sólo 1 sería rica; 4 tendrían seguridad financiera; 5 continuarían trabajando, no porque quisieran, sino por necesidad; 36 estarían muertas y 54 estarían arruinadas.

Entonces ¿cómo podemos formar parte de ese 5% que no se conforma? La clave está en decir basta, en decidir no aceptar la mediocridad y en darse cuenta de que hoy es el día más importante de nuestras vidas. Porque quiénes seremos el resto de nuestra vida depende de las decisiones que estamos tomando ahora, de las acciones que estamos llevando acabo ahora. Por lo tanto, el ahora es el momento más importante de nuestras vidas.

Los Salvavidas

Es por eso que Hal Elrod construye seis principios a los que él llama los Life S.A.V.E.R.S (Salvavidas, en español). Estos principios son la base del libro y, pese a que son cosas que todos hemos escuchado antes, la forma en la que se desarollan en este caso es la que los hace tan poderosos. Y todos ellos se hacen en una hora, diez minutos cada uno.

  • S de silencio: El objetivo de este principio es sentarse en silencio y conseguir empezar el día en paz. Para ello podemos utilizar meditación, plegarias, reflexión o respiraciones profundas.
  • A de afirmaciones: Las afirmaciones son la forma de cambiar nuestra forma de pensar y nuestra programación mental. Son el sistema para transformar los pensamientos negativos y las creencias sobre nosotros en positivos. Básicamente son mantras que nos repetimos a nosotros mismos.
  • V de visualización: La visualización es la práctica de crear imágenes mentales de comportamientos y de resultados específicos que ocurren en nuestra vida.
  • E de ejercicio: Sí, esto lo sabemos todos y nos lo han repetido hasta aburrirnos pero, ¿Cuántos de nosotros no cumple con hacer ejercicio todos los días? Da igual si caminamos, hacemos yoga o ejercicio en casa, lo importante es mover el cuerpo cada día.
  • R de reading (lectura): Qué os voy a decir yo de este punto. Para mi la lectura se ha convertido en algo básico de mi rutina y leer por la mañana, antes de ir a trabajar, me permite hacerlo de forma más pausada y sin prisa. Si cogéis el tren o el metro, si tenéis tiempo muerto al mediodía o si preferís leer antes de dormir, pero leed. Ese es el objetivo. Porque al final, una de las formas más sencillas de llegar a cumplir los objetivos es seguir los pasos de quién ya lo ha conseguido y si esa persona ha escrito un libro (normalmente, ese es el caso), hay que aprovechar.
  • S de scribe (escribir): Dedicar un tiempo diario a poner por escrito nuestros pensamientos y sentimientos aclara la mente y permite, una vez pasan los días, ver el progreso que vamos haciendo. Este es uno de los principios que todavía no aplico demasiado, pero que creo que puede ser muy útil si se establece como rutina.

Pero la cosa no termina aquí. Elrod considera que un hábito no se forma hasta que no han pasado 30 días, a diferencia de los 21 de los que siempre se habla. Y esa cifra es importante tenerla en la mente de forma constante, sobre todo, a la hora de incorporar la rutina que él propone, ya que esos 30 días hay que dividirlos en tres fases:

  • Fase 1: Insoportable (Días 1-10): Los primeros diez días de incorporar un nuevo hábito o de deshacerse de un hábito anterior son los que quizás parecen peores. Los que pueden ser casi insoportables. Pero sólo hay que pasar esos diez días para desarrollar un nuevo hábito que puede cambiar nuestra vida, así que yo creo que merece la pena.
  • Fase 2: Incómodo (Días 11-20): En estos días es cuando nos acostumbraremos al nuevo hábito, es una fase mucho más fácil que la primera, aunque todavía se requiere de disciplina y compromismo para seguir.
  • Fase 3: Imparable (Días 21-30): Aquí es cuando el hábito se consolida y cuando comienza la verdadera transformación. El hábito se convierte en parte de nosotros y empezamos a vernos como personas que viven ese hábito.

El objetivo es llegar a la fase tres y para ello hay que estar comprometido con ese nuevo hábito, en este caso seis, y superar esas dos primeras etapas de adaptación. La mayoría de personas llegan a la fase dos y luego se relajan, porque piensan que ya han incorporado el hábito. En realidad, lo que han hecho es complicarse mucho más la vida, puesto que reiniciar de nuevo el proceso es mucho más duro que la primera vez.

La verdad es que The Miracle Morning es un libro que ayuda a organizar la primera hora de la mañana de una forma sencilla, sin complicaciones. Eso sí, hay que ponerle ganas, porque los primeros diez días son una lucha constante contra lo que estamos acostumbrados a hacer.

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