“Mi vida fue narrada para mi, por otros. Sus voces eran contundentes, enfáticas, absolutas. Nunca se me había ocurrido que mi voz pudiera ser tan fuerte como la de ellos”, Tara Westover 

Hay libros que te marcan, que no puedes dejar de leer, que por una razón u otra se quedan en tu mesita de noche hasta que los terminas. Y aún cuando los terminas, sigues pensando en ellos. Una Educación de Tara Westover es uno de esos libros.

Si en vez de leer el post preferís ver la reseña en vídeo, os dejo aquí el enlace a mi canal de Youtube, donde la podéis ver. Si preferís seguir leyendo, podéis saltaros el vídeo.

Crudo, duro, real y sorprendente. Quizás estos son los cuatro adjetivos que más se acercan a lo que me ha parecido este libro. Una biografía de Tara Westover, hija de una familia mormona que pisó un colegio por primera vez a los diecisiete años. La historia de una niña criada en un entorno radical y fundamentalista que decidió salir del círculo, para buscar su propio camino, que la llevó a conseguir un Doctorado por la universidad de Cambridge.

Portada Una Educacion Tara Westover

Juzgar sin saber

Hace ya unos meses, empecé a ver este libro citado en todas partes. Una Educación de Tara Westover se convirtió en el libro más vendido, el más leído y el que más me encontraba en todas las webs y listas de libros.  

Cuando leí por primera vez de qué iba, no tuve muy claro si era un libro que me fuera a gustar. Tanto por el tema, como por cómo estaba tratado. Tengo que reconocer que juzgué sin tener ni idea y por suerte decidí leerlo igualmente, porque me equivoqué mucho con Una Educación

La vida de Tara

Tara Westover nos habla de su vida desde que era una niña y trabajaba ayudando a su padre en la granja en la que vivían en Idaho (Estados Unidos). Ella y sus seis hermanos formaban una plantilla perfecta para su padre, un fundamentalista religioso que educaba a todos sus hijos en la misma concepción: el hombre era el que podía trabajar y proveer para la familia. La mujer debía estar en casa, cocinar y tener y cuidar de los hijos.  

Aún así, Tara Westover no recuerda haber tenido una infancia desgraciada ni triste. Ella se pensaba que su situación no debía ser tan distinta al resto. Hasta que consiguió trabajar como canguro y ahí el mundo real empezó a revelarse para ella.  

Gracias a ese primer empleo, empezó clases de baile y de canto, aunque las clases de baile tuvo que dejarlas pronto por la idea de su padre de que bailar era inmoral.  

¿Escuela, por qué no?

Hasta que no cumplió diez años, Tara Westover no se planteó ir a la escuela por primera vez. Fue entonces cuando su hermano mayor Tyler, que entonces acababa de cumplir dieciocho, anunció a toda la familia que se iba a la universidad. Ese fue el momento en el que Tara pensó que quizás ella también podría ir a la escuela.  

Y fue gracias al empuje de su hermano que tomó la decisión que cambiaría su vida por completo: estudiar para los exámenes ACT para acceder a la universidad. Teniendo en cuenta que nunca había pisado una clase, el esfuerzo que Tara Westover tuvo que hacer fue mayúsculo y tras dos intentos, consiguió entrar en la Brigham Young University, una universidad mormona del estado de Utah. 

Cuanto más se aventuraba en su viaje educativo, más se alejaba de su familia. Su padre no estaba de acuerdo con sus decisiones y le recordaba, una y otra vez, que las mujeres debían estar en casa y que en la universidad lo único que iban a hacer era lavarle el cerebro los socialistas.  

Holocausto y bipolaridad

Al cursar asignaturas como historia o psicología, Tara Westover empezó a descubrir que su infancia no había sido tan normal como ella creía y que su padre no era solo alguien particular. Aprendió sobre episodios como el Holocausto, que desconocía completamente, y tras descubrir patologías psicológicas como la bipolaridad, se dio cuenta que su padre la padecía. 

Poco a poco, Westover se dio cuenta que su vida y su libertad tenían un precio muy alto que ella tenía que estar dispuesta a pagar: el distanciamiento de su familia.  

Sus padres intentaron “reconducirla” por el camino que ellos habían seguido y intentaron utilizar todas las excusas que se les ocurrían para que no siguiera con sus estudios y su aprendizaje. Tara Westover intentó compatibilizar familia y estudios, pero cuando consiguió una beca para Harvard decidió que hasta ahí había llegado, que ya no podía sostener más esa relación. Por su bien presente y sobre todo por su bien futuro.  

Realmente, en este punto, creo que muchas personas se pueden sentir identificadas. Todos hemos pasado por el momento en el que necesitamos más libertad, en el que nuestros padres adquieren un nuevo papel en nuestra vida. En el caso de Tara Westover, su proceso fue mucho más traumático que el de la mayoría, además de estar también marcado por el abuso que sufrió por parte de su hermano mayor. 

Sigue caminando

Finalmente y después de tomar la decisión de seguir con su vida, Tara Westover consiguió un Doctorado por la universidad de Cambridge y hoy en día tiene una vida alejada de su familia, aunque sí que habla con tres de sus hermanos.  

Creo que es una historia valiente y muy dura, pero necesaria. Su proceso de descubrimiento de ella misma, la evolución que hace como persona y sobre todo como mujer en un entorno machista y fundamentalista, es simplemente admirable.  

Sé que Una Educación no le gustará a todo el mundo. Hay personas que lo han encontrado demasiado, que creen que muchas partes son fabricadas o exageradas, pero más allá de los matices que cada uno saque de la historia de Tara Westover, creo que es una gran lectura. 

Westover nos lleva de la mano por toda su vida y sus vivencias y estoy convencida que todos podemos recordar, en mayor o menor medida, el poder que tiene una persona con una educación bajo el brazo. Más allá de universidades públicas, privadas, becas o préstamos escolares… La educación es poder y no deberíamos olvidarlo nunca.  

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PD: En este caso, podéis comprar el libro en español y en inglés. Aquí tenéis los dos enlaces:

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