“Tú, y solo tú, eres el responsable final de quién eres y de lo feliz que eres”, Rachel Hollis

Rachel Hollis me llamó la atención desde que vi su libro en una lista de best-sellers. No conocía su web, su imperio online ni siquiera su cuenta de Instagram, pero en cuanto vi la portada de Amiga, Lávate Esa Cara pensé que ese libro tenía algo.

Después de haberlo leído puedo decir que ese algo no es imprescindible y que el libro de Rachel Hollis no es de los que volveré a leer en unos meses o consultaré en un par de años buscando inspiración o consejo. 

Hollis sabe contar una historia, de eso estoy convencida. Y también sabe utilizar un pasado y una historia propia muy impactante, con el suicidio de su hermano como centro, a su favor. Pero Rachel Hollis se queda en la superficie, sin rascar en lo que molesta ni hacer preguntas incómodas. Porque ella está bien ahí. Y su libro también. Sino que se lo digan a las más de 7000 reseñas que le dan cinco estrellas en Amazon. La mía no será una de ellas. 

Portada Rachel Hollis Amiga Lavate Esa Cara

Muchas mentiras y una importante verdad

El libro está estructurado de la siguiente forma: cada capítulo lleva por título una de las mentiras que Rachel Hollis siempre creyó. “No soy lo suficientemente buena”, “Mi peso me define”, “No soy buena madre” o “Soy mala en el sexo” son algunas de ellas. 

Después de presentar dicha mentira y explicar la historia que le corresponde, hace una reflexión al respecto y saca unas conclusiones, explicando lo que le ayudó a superar esa mentira y a dejar de creer en ella.  

Son quince capítulos con quince mentiras que la mayoría de las mujeres del mundo nos hemos creído alguna vez. Y esa es una de las ventajas que tiene Rachel Hollis: conoce muy bien a sus lectoras y a su público objetivo y las hace partícipes de su historia constantemente. Por eso es un libro que engancha. 

Es cierto que, en mi caso, me he sentido representada en muchas de las mentiras y las historias que cuenta. Pero también es cierto que cambié mi perspectiva sobre el libro cuando me pasé un capítulo entero leyendo sobre una relación abusiva y tóxica por la que Hollis pasó, para terminar descubriendo que esa persona es ahora su marido y que están felizmente casados y tienen tres hijos.  

Se supone que Amiga, Lávate Esa Cara va sobre “un puñado de dolorosas mentiras y una importante verdad”. Teniendo en cuenta que esas quince mentiras pueden o no ser relevantes para cualquiera, nos centraremos en la verdad tan importante que Hollis quiere compartir con su libro. 

La verdad con la que sí estoy de acuerdo

“Tú, y solo tú, eres el responsable final de quién eres y de lo feliz que eres”. Esta es la frase que he elegido para empezar el post y en la que me centraré en esta reseña. 

Porque, más allá de las lecciones de cristianismo y religión que Rachel Hollis intenta incluir en su libro; de los consejos sobre amor, trabajo y maternidad; o de las historias sobre su vida que, en algunos casos, creo que se podía haber ahorrado, Hollis tiene razón. 

Somos responsables de nuestra propia felicidad, de nuestro propio camino y de nuestras decisiones. No podemos culpar al karma, a Dios ni siquiera a Yoda de lo que nos pasa. Y muchas veces es lo que hacemos: el profesor me tiene manía, mi novio/a no me entiende, mis padres no me quieren…hay millones de frases parecidas, pero al final la respuesta es la misma. 

Solo nosotros podemos hacernos responsables de nuestra vida y por eso podemos llegar donde queramos. Porque, pese al entorno o las circunstancias, somos los capitanes del barco. Así que hay que aprender a navegar correctamente. 

Útil, en cierto modo

Es por eso que he querido hacer la reseña y hablar de Amiga, Lávate Esa Cara. Porque, pese a que no comparto la mayoría de las cosas que dice y creo que se encuentra en una posición de privilegio como para hablar de ciertos temas, pienso que su libro es útil en este sentido. 

Creo que es valiente al reconocer sus debilidades y exponerlas ante un público tan masivo. Y seguramente no habrá sido fácil hacerlo. Por eso considero su libro interesante, en cierto modo.  

Aún así, no es un libro que recomendaría como título de desarrollo personal. Por los clichés, por su posición privilegiada y por su falso empoderamiento de la mujer. 

Rachel Hollis pide que las lectoras se “laven la cara”, es decir, que se endurezcan, se miren al espejo y salgan ahí fuera con una nueva perspectiva sobre el mundo. Pero parece que la primera que lo dice, en cierto modo, no es la primera que lo hace.

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PD: El enlace del libro os lo dejo en español. Solo hay una traducción hecha y es al español de Latinoamérica. Por el momento, desconozco si también han hecho o harán una al español de España.

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