“La buena suerte se puede atraer, simplemente aprovechando la oportunidad”

Cuando un libro se publica en 1926, lo más normal es que, al cabo de unos años, pase de moda. Sobre todo en el caso de libros sobre finanzas personales. Por suerte, ese no es el caso de El Hombre Más Rico de Babilonia.

El libro de George S. Clason sigue estando tan vigente como cuando se escribió y en él se describen los principios básicos de la gestión del dinero a través de la figura de Arkad, el hombre más rico de Babilonia. Es él quien, a través de las páginas del título, da consejos sobre cómo adquirir y mantener la riqueza.

 

 

Clason utiliza distintas historias para ennumerar los que considera los 7 principios para mantener e incrementar la fortuna personal, todas ellas con Arkad como hilo conductor.

  1. Guardar una décima parte de lo que se gana

    Para mantener la riqueza, el autor aconseja guardar, por lo menos, una décima parte de lo que ganamos. Clason hace real hincapié en que, cada vez que ganemos diez monedas, guardemos una y gastemos diez. De este modo, la bolsa del dinero comenzará a engordar inmediatamente y su peso, cada vez mayor, nos traerá satisfacción.

  2. Controlar los gastos

    En el libro, Arkad recomienda diferenciar los gastos y saber cuáles son necesarios y cuáles son simples deseos e insiste en que lo importante no es saber cuánto ganamos, sino cuánto gastamos. Un ejemplo de este principio lo vemos todos los años por estas fechas: los ganadores de la lotería de Navidad. ¿Cuántos hay que, al cabo de varios años, tienen menos dinero del que inicialmente tenían? Si veis las noticias, seguro que sabéis la respuesta.

  3. Hacer que el oro que se gana, se multiplique

    Este es uno de los principios que quizás se le olvida aplicar a más gente. Porque está muy bien ahorrar, pero hay que invertir el dinero ahorrado de forma inteligente, para que se multiplique. Sino, el dinero que no se invierte, pierde valor todos los años. En concreto, una media de un 2% por año. Arkad lo explica comparando el dinero con un rebaño de ganado: pon cada moneda que guardes a trabajar, para que pueda reproducir su especie, como el rebaño del campo. Y así ayudará a traerte ingresos.

  4. Proteger los tesoros de posibles pérdidas

    Igual que el punto 3 es vital, para que el dinero genere una rentabilidad, este principio es también básico en cuanto a gestión del dinero se refiere. Hay que cuidar de las inversiones y los ahorros: de estafadores, de movimientos demasiado arriesgados o de préstamos a amigos, familiares o conocidos que luego no pagarán.

  5. Hacer del hogar, una inversión de provecho

    Este principio es, quizás, el que menos comparto con el autor, pero entiendo la razón de incluirlo en la historia. Clason se refiere a la necesidad de invertir en el sector inmobiliario. En este caso, de comprar una vivienda, para tener una inversión que, a la larga, pueda revalorizarse.
    Digo que no lo comparto, porque el inmobiliario es un sector que no es para todo el mundo. Y una casa, es una inversión que no todo el mundo puede hacer.

  6. Asegurar los ingresos futuros

    En este caso, el autor habla de pensar a largo plazo. El camino natural de la vida es ir de la niñez a la vejez, por lo que debemos asegurar unos ingresos a futuro, cuando quizás no tengamos la misma capacidad de producir que tenemos durante la juventud y la edad adulta.
    En el caso de mi generación esto es todavía más importante, puesto que muy probablemente llegaremos a la vejez con un sistema de pensiones que quizás ni exista, por lo que tenemos la obligación de garantizarnos nosotros esos ingresos.

  7. Aumentar la habilidad para ganar

    El último de los principios es, también, uno de los más evidentes. Por lo menos para mi. Sea lo que sea en lo que trabajes, debes hacer lo posible para saber más de ello, para estar al día y ser más productivo.

Además de los 7 principios en los que se basa la historia de El Hombre Más Rico de Babilonia, en el libro también se habla sobre Las 5 Leyes del Oro. Que, en nuestro caso, serían mejor Las 5 Leyes del Euro. Y que son las siguientes:

  1. El oro trabaja gustosa y diligentemente para el sabio poseedor que le encuentra empleo redituable, multiplicándose como los rebaños del campo.
  2. El oro se adhiere a la protección del poseedor precavido que lo invierte bajo el consejo de hombres sabios en su manejo.
  3. El oro huye del hombre que lo invierte en negocios o propósitos con los cuales no está familiarizado o en propósitos que no son aprobados por aquellos hábiles en su conservación.
  4. El oro huye del hombre que lo fuerza a ganancias imposibles, o de quien sigue los seductores consejos de embaucadores e intrigantes, o de quien confía en su propia inexperiencia y románticos deseos de invertir.
  5. El oro viene gustosamente y en cantidades crecientes a cualquier hombre que separa no menos de un décimo de sus ganancias para crear un patrimonio para su futuro y el de su familia.

Más allá de lo surrealista que puedan sonar algunas de las leyes o de los principios, El Hombre Más Rico de Babilonia es un libro del que se puede sacar mucho partido, aunque lo escribieran hace ya algunas décadas. El título trata conceptos relativamente sencillos, pero poderosos. Es por eso que creo que puede ayudar a muchas personas a dar ese primer pequeño pasito hacia una mejor gestión del dinero.

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