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“Bien, todos sabemos quién fui y lo que gané: los cuatro Grand Slam, la Copa Davis e incluso una medalla olímpica en Atlanta. Pero nadie sabe lo que pasaba por mi cabeza. Bienvenidos al infierno”. André Agassi

Llevo viendo partidos de tenis desde que tengo memoria. Mi madre es una gran fan de este deporte (incluso su trabajo está vinculado al tenis), así que, sin quererlo, he crecido rodeada de juegos, sets, partidos y Grand Slam. También lo he practicado durante algún tiempo, aunque de forma intermitente, y he asistido a partidos que me quedaban cerca de casa cuando me ha apetecido. Todo esto, sin ningún tipo de presión por parte de mi madre y sin que nadie me haya obligado nunca a tocar una pelota o una raqueta de tenis.

Quizás por eso las memorias de André Agassi me han parecido una historia todavía más increíble. En Open, Agassi se abre directamente en canal y le enseña al lector todo lo que, de primeras, no se ve en los partidos de tenis en la televisión, ni en las ruedas de prensa, ni siquiera en las revistas y en los periódicos deportivos.

Y eso realmente sorprende. Porque, normalmente, los deportistas de élite que acaban escribiendo un libro lo hacen para explicar las bondades de su carrera, su esfuerzo para llegar donde lo han hecho y lo interesante que ha sido ese proceso. En el caso de Agassi, la cosa no va por ahí.

André Agassi nació en Las Vegas y desde muy pequeño se vio sometido a la disciplina que su padre, Emmanuel, le obligaba a seguir. El objetivo: convertirse en el número 1 del tenis mundial. Jornadas maratonianas, entrenamientos sin fin y sobre todo una pista de tenis en el patio trasero de casa, que hacía las delicias del padre, mientras provocaba pesadillas en el hijo.

En Open, Agassi habla de ello: de su odio por el tenis. De su frustración por no querer jugar, pero tampoco poder dejarlo. De una contradicción que ha marcado su vida, entre el destino que le tocó vivir y la obsesión por querer complacer a quienes lo dieron todo por él.

Sus memorias están escritas en colaboración con el premio Pulitzer J. R. Moehringer, que le acompañó durante tres años, para conocer de cerca quién era ese enfant terrible del tenis, como le llegaron a llamar en algún momento. El libro es todo un descenso a los infiernos, un relato crudo y real de lo que significó para él ser jugador de tenis profesional.

Open sorprende, sobre todo, por el tono. Cuando te pones delante de la biografía de un deportista de élite, o en este caso, autobiografía, esperas leer una historia de éxito, a veces edulcorada, en la que se enumeran los títulos, los triunfos y se habla de los fracasos como algo anecdótico. Pero en este caso es todo lo contrario: el libro habla de las luces y las sombras, de los muertos en el armario y de aspectos que quizás, en una biografía normal, se dejarían fuera del guión.

Es por eso que he disfrutado tanto de su lectura. Por la sinceridad, por lo que la historia engancha y también por su honestidad a la hora de hablar de aspectos como sus relaciones personales con Wendi, Brooke Shields y Steffanie Graff. Lo bonito que escribe sobre la admiración y amor que siente por Graff es una de las cosas que más me han gustado. El respeto mútuo que se tienen y lo bien que se comprenden, porque ambos han estado en la misma situación.

Pero además de las tres mujeres que han sido importantes en su vida y su familia, Open es una historia coral formada por personajes secundarios, que acaban siendo igual o más protagonistas que el mismo André Agassi. Su equipo, su familia deportiva, se convierte en estrella del libro.

Sobre todo Gil Reyes, su entrenador personal durante más de quince años. Un personaje que aparece como casi por casualidad y que termina siendo su mejor consejero, su mayor apoyo y su padre deportivo, hasta que Agassi decidió retirarse en 2006. La relación que ambos establecen es otro de los puntos fuertes de Open.

Y por si quedaba alguna duda. Sí, Open es un libro que habla de tenis, pero no hace falta ser un aficionado a este deporte para disfrutar de su lectura. Open es un libro para conocer mejor a André Agassi, como jugador y como persona, pero también para aprender sobre fracaso, sobre éxito, sobre familia y sobre amistad. Un título para empezar y no dejarlo en la estantería hasta terminarlo.

 

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