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“El saber se puede comunicar, la sabiduría no”

Siddhartha es de esos libros que dan miedo. O por lo menos a mi me dan miedo. Porque forma parte de esa categoría de títulos clásicos, de esos que todo el mundo ha leído (aunque la mitad no lo hayan hecho de verdad) y sobre los que todo el mundo tiene algo que decir.

Es por eso que este tipo de libros se me hacen tan complicados y tan cuesta arriba. Porque cualquier persona a la que le digas que estás leyendo este libro tendrá una opinión al respecto: te dirá que ha sido el mejor libro de su vida, o que es un título tan mediocre, que no hace falta que pierdas tu tiempo con él. O que, directamente, Hesse está sobrevalorado.

Suerte que, en este caso, no escuché a ninguna de estas opiniones y decidí leerlo. Porque ahora sí que puedo decir que Siddhartha se ha convertido en una de las mejores lecturas de 2017 y espero que, si no lo habéis leído, le deis una oportunidad.

 

 

A primera vista, o en este caso, a primera lectura, Siddhartha parece un libro realmente sencillo. Es corto y la historia que cuenta es fácil de entender: Siddhartha, hijo de un Brahmán, emprende un viaje físico y espiritual para encontrar el sentido a su vida y así ser feliz.

Pero por debajo de la aparente sencillez, el libro esconde una auténtica aventura de emociones, aprendizaje y de evolución, que llevarán a Siddhartha a encontrarse consigo mismo y a finalmente saber cuál es su sitio en el mundo en el que vive. En esta evolución, el joven para de ser soberbio y pensar que lo sabe todo a darse cuenta que es con el paso del tiempo y con la vivencia de experiencias, cuando uno se convierte en sabio.

Igual que en La Odisea de Homero, el héroe, en este caso Siddhartha, debe emprender un viaje. Y es durante ese viaje, cuando el protagonista de la historia descubre los secretos de la vida. Pese a su juventud al inicio de la historia, él considera que ya ha adquirido la mayor parte de la sabiduría que su padre y sus conocidos podían enseñarle, por lo que decide abandonar su hogar para buscar su camino.

En ese viaje, que en una etapa inicial comparte con su mejor amigo Govinda, Siddhartha se cruza con varios personajes, que son los que van acompañándole en su evolución y los que hacen que el protagonista madure y vaya encontrado, progresivamente, todas las respuestas que él creía que necesitaba.

Los primeros que forman parte de su historia son los Samanas, monjes religiosos hinduistas que se apartan de las tradiciones y practican una visión más mística de la religión. En el inicio de su viaje, Siddhartha y Govinda deciden unirse a ellos, tras la negativa de sus padres.

Esta primera etapa está marcada por la despersonalización, por el aprendizaje y el alejamiento del “yo” para llegar a ese estado de plenitud que e protagonista busca. Pero, tras tratar de seguir las enseñanzas de los Samanas y ver que no era suficiente, Siddhartha y Govinda deciden marcharse e ir a buscar a Gotama, el buda del que tanto habían oído hablar y que, según contaban, había conseguido llegar al “camino de los caminos”.

Tras encontrarle y considerar que en su doctrina había incoherencias, Siddhartha lo comunica a Govinda que él quiere seguir su camino y continuar en la búsqueda que ya les había llevado hasta los Samanas y luego hasta Gotama. Es en ese momento en el que se produce uno de los puntos de inflexión del libro: la separación de los dos amigos.

Una vez abandonado Govinda y después de dejar atrás las enseñanzas que había aprendido hasta entonces, Siddhartha se convierte en un hombre que ya no tiene deseos de tener profesores. Es por eso que decide aprender de sí mismo. Quitarse todas las etiquetas que le habían puesto hasta entonces y ser, sólo, Siddhartha.

En ese momento consigue volver a sentir, a percibir el mundo y a no despreciarlo. Consigue volver a vivir y conoce a la que será la mujer del libro: Kamala. Ella es quien enseña a Siddhartha el placer sensual, el mundo más físico y terrenal. Y es con ella con la que aprende a moverse entre seres humanos y a comerciar y ganar dinero. Es ella quien consigue que Siddhartha acabe trabajando para Kamaswami, que primero es jefe y luego acaba siendo socio.

Tanto Kamala como Kamaswami representan lo físico, el mundo de las posesiones y de lo terrenal. Algo que, de primeras, Siddhartha parece querer y disfrutar, pero que, poco a poco, acaba convirtiéndose en una maldición. Él busca conocimiento, no posesiones. Es por ello que, después de llegar a los 40 años, decide que esa vida no es para él, que el juego de los placeres debe terminar y él debe marcharse.

Es entonces cuando Siddhartha entra en una espiral que le lleva a hacer balance y despierta su espiritualidad, que había quedado dormida durante todo el tiempo que pasó con Kamala en la ciudad y se rencuentra con el barquero que le había ayudado a cruzar el río, en su viaje de ida.

Vasuveda, que así se llama le barquero, se convierte en el personaje del libro que consigue transformar a Siddhartha. Que le da un trabajo, una casa y un propósito. Además, es él el que escucha la historia de Siddhartha y el que le enseña cuál es el verdadero camino. Es con Vasuveda con quien comparte sus miedos, su sufrimiento y sus dudas más existenciales. Y es el barquero el que ayuda a Siddhartha a lidiar con la pérdida de Kamala, con la que se reencuentra tras años sin verse, y con a posterior pérdida de su hijo.

El hijo de Siddhartha, que aparece con el reencuentro entre el protagonista y Kamala, supone el cierre de un círculo. El chico consigue hacer que Siddhartha se replantee su vida y sus objetivos y que descubra lo que es el amor real.

Tras perder a su hijo, Siddhartha se reencuentra una última vez con Govinda, que no le reconoce en un primer momento. Los dos amigos, felices de volver a verse tras tantos años y vivencias, hacen balance y exponen lo que han ido encontrando en su camino, en esa vida que querían vivir lejos de su casa.

Para mi Siddhartha es como un círculo, que se cierra con el último capítulo, y que explica la vida de una persona que busca su identidad, que busca su camino y que debe vivir muchas experiencias para poder encontrarlo. Es una historia poderosa con personajes que se quedan grabados, que creo que engancha por su sencillez y que hace ver la vida con otros ojos.

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