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“Pesca un pez para un hombre, y se lo podrás vender. Enseña a ese hombre a pescar, y estarás arruinando una oportunidad de negocio estupenda” Karl Marx

Siempre me dijeron que tenía que estudiar. Desde muy pequeña, se me quedó bien grabado aquello de “estudiar es tu única obligación, así que asegúrate de cumplir con ella”. Y yo creo que es precisamente por eso que, cuando empecé a aprender sobre economía y negocio, preferí fijarme en personas que no habían pasado por las aulas de ninguna gran universidad o escuela de negocio.

De ahí nació mi pequeña fijación (aunque quién me conoce seguro que lo calificaría como algo más que eso) por personas como Amancio Ortega, que supieron darle una vuelta de tuerca a una idea, aparentemente sencilla, hasta convertirla en un imperio que genera decenas de miles de empleos cada año.

No, yo no quiero ser alguien como Amancio Ortega, pero sí que es cierto que las historias de personas como él me inspiran desde hace mucho a intentar ser mejor, a pensar que hay algo más allá del escritorio de trabajo. Y después de leer The 100$ Startup, todavía lo tengo más claro.

 

 

Si seguís el blog, el nombre del autor os sonará. Y es que hace unas semanas ya hice un post sobre otro libro de Chris Guillebeau (os lo dejo por aquí, si todavía no lo habéis leído). Es la primera vez que leo al mismo autor dos veces para el blog, pero creo que no será la última.

En el caso de The 100$ Startup, Guillebeau explica cómo cambiar de vida y convertirte en tu propio jefe, creando un negocio por menos de 100 dólares. Es una premisa arriesgada y parecida a la que utiliza Tim Ferriss en La Semana Laboral de 4 Horas (del que ya os hablé en este post).

A diferencia de Ferriss, Guillebeau habla menos de las tácticas para encontrar un producto para vender o de cómo no trabajar nunca más y se dedica a profundizar mucho más en cómo encontrar el trabajo o proyecto que encaje con tus pasiones. The 100$ Startup es un libro más personal, de historias, de ejemplos de personas que decidieron cambiar su vida y no volver a tener un jefe y que, ahora mismo, tienen unos ingresos de, al menos, 50.000$ al año.

Sólo por la cifra (aunque en España habría que dividirla por dos, teniendo en cuenta lo que se llega a pagar a nuestra querida amiga, Hacienda) creo que vale la pena leeer las historias de los protagonistas y quedarse, al menos, con algunas claves de The 100$ Startup:

Apuesta por seguir alguna de tus pasiones, pero no todas 

¿Podría hacer que alguien me pagara por tomar el sol en la playa o por ver series todo el día? Son dos de mis pasiones, pero probablemente no. Aún así, cuando vemos a emprendedores a los que no les va mal del todo, hay algo que todos tienen en común: les gusta su trabajo y están entusiasmados con su proyecto. Pero no sólo lo están por el bien que hacen para ellos (a todo el mundo le gusta ganar dinero), sino por que también es bueno para otras personas.

Han encontrado la fórmula perfecta entre lo que les apasiona y lo que la gente valora y se han centrado en ello. Porque las personas que terminan teniendo éxito se centran en eso: en la mezcla entre su pasión y lo que al resto de gente le importa.

Si se te da bien una cosa, seguramente se te de bien algo más

A todos se nos da bien más de una cosa. No somos sólo buenos en una única cosa, aunque a veces tenga que venir otra persona a abrirnos los ojos, como a una camarera de Londres que aparece en The 100$ Startup.

Ella era buena en su trabajo y a menudo recibía comentarios muy positivos y propinas de los clientes. Hasta que un día una persona a la que atendió le comentó que seguro que sería buena como PR. Ella ni siquiera sabía que PR es Relaciones Públicas, pero más adelante descubrió que podía utilizar las mismas habilidades en su propio negocio ayudando a que sus clientes tuvieran éxito.

Divide tu tiempo entre trabajar y comunicar sobre tu trabajo

Para que un proyecto tenga éxito no sólo hay que dedicarle tiempo al proyecto en sí, a crear productos o servicios que a la gente le interesen. Sino que también hay que hablar sobre el proyecto y hacer que la gente lo conozca. Esto es un poco como aquella frase que dice “si no apareces en una búsqueda en Google, es que no existes”. Si no comunicas sobre tu proyecto, difícilmente podrá crecer.

Comunicarse con clientes, o en mi caso lectores, es parte del trabajo y es algo en lo que no se puede delegar. Es el arte de la sutil auto promoción diaria.

Abróchate el cinturón y empieza ya 

Tenemos miedo de fracasar. Pero si no empezamos, nunca sabremos si ese proyecto, esa idea, tendrá éxito. La mayoría de emprendedores que se nos pueden venir a la mente ahora mismo, tuvieron su dosis de fracaso antes de llegar al éxito y cometieron muchos errores.

En el libro también se habla de personas a las que el fracaso les llegó antes que el éxito. Pero todas esas personas empezaron rápido y no desembolsaron una cantidad desproporcionada de dinero, por lo que pudieron reagruparse e intentarlo de nuevo. El fracaso no fue el final, sino el principio de su proyecto.

Invierte en el caballo ganador 

Este punto va muy relacionado con el anterior: el momento de invertir en un negocio es cuando ha tenido un éxito inicial, pero nunca antes.

Céntrate en el crecimiento orgánico y no en la publicidad tradicional

En todo el libro no encontramos casi ningún proyecto que creciera a través de la publicidad tradicional. La inmensa mayoría de proyectos que aparecen en The 100$ Startup se centraron en crear buenos productos o servicios y en hacerlos crecer a través de relaciones personales, del famoso boca a boca. Las relaciones llegaron primero, el crecimiento después.

Elige según tu estilo de vida

Sea cual sea la idea que tengamos en mente, lo importante es elegir según la vida que queramos llevar. ¡Es nuestra vida! Nosotros creamos las reglas, así que si un proyecto crece, podemos decidir parar ese crecimiento, para tener más control sobre el negocio y no perder libertad. O, por el contrario, podemos apostar porque ese pequeño proyecto se convierta en una empresa con estructura.

Al final, somos nosotros los que tenemos que decidir qué tipo de vida queremos llevar, no al revés, por lo que cualquiera de las dos opciones será la buena, si es la que queremos escoger.

Los micro negocios están más de actualidad que nunca y realmente acabamos casi de empezar, así que si tenéis un proyecto en mente, COMENZAD. Porque no ha habido un momento mejor para hacerlo que ahora.

 

Lo que me gusta de este libro:

  • Ejemplos sobre proyectos de todo tipo
  • Proyectos que cualquiera podría empezar hoy mismo
  • Reflexión sobre lo que queremos y lo que no queremos en la vida

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