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“No podemos cambiar a las personas, ¿sabes? Podemos mostrarles un camino y luego hacer que quieran tomarlo.” 

Yo os avisé. Os lo dije en el primer post que escribí sobre él y finalmente ha pasado. No pude leer solo un libro de él y repito autor de nuevo. Laurent Gounelle vuelve, pero esta vez con Hoy Haré del Mundo un Lugar Mejor. Eso sí, tengo que decir que, pese a la emoción y a lo que he disfrutado sus libros, de momento no le va a quitar el sitio a Robin Sharma. Quizás necesito leer alguno más de sus títulos, pero por el momento se queda por detrás de él.

En este caso, Gounelle nos lleva a San Francisco y nos presenta a Jonathan. La vida de Jonathan se ha desmoronado desde que se divorció de su mujer, con la que comparte una hija y una empresa. Vive una vida mediocre, rodeado de rutina y parece que las cosas no tienen pinta de cambiar.

Hasta que un día, paseando por San Francisco, se encuentra con una pitonisa que le lee la mano y le hace una confesión que le hará replantearse su vida por completo. No os quiero hacer spoiler, básicamente porque ese suceso es el que marca el cambio de tono en el libro y el que entrelaza todas las historias que en él suceden. Prefiero no desvelaros la historia al completo, ya que creo que merece la pena descubrirla por uno mismo.

Después de encontrarse con la pitonisa, Jonathan pasa unos días muy malos y decide ir a visitar a su tía, a la que hace mucho que no ve. Es entonces cuando, a través de varias conversaciones con ella, Jonathan empieza a ver el mundo desde una perspectiva diferente. Y empieza a replantearse su vida desde cero.

Cuando regresa a San Francisco de su pequeño retiro, es cuando empieza la parte más entretenida del libro. En ese momento es cuando todas las historias que Gounelle nos presenta se empiezan a entrelazar unas con otras. Hasta que finalmente las comprendemos en conjunto, como un único hilo argumental.

Es curioso ir viendo como todos, nos guste o no, estamos conectados entre nosotros. Y cómo cualquier decisión que tomamos incluye a quiénes nos rodean, aunque muchas veces no seamos conscientes. Lo único que quizás he echado en falta en el libro es algo más de profundidad. Los personajes, las enseñanzas…creo que Gounelle se ha quedado un poco corto y es una lástima, porque la historia está bien construida.

Aún así, tal y como os comenté con El Hombre que quería ser Feliz, Gounelle lo hace fácil y lo hace bonito. Es un autor que sabe cómo construir una historia. Y sus libros son de los que empiezas y no paras hasta que terminas. También en el caso de Hoy Haré del Mundo un Lugar Mejor, creo que es una lectura muy recomendada, que puede hacer que nos replanteemos nuestra vida y todo lo que damos por sentado que “debemos hacer”.

Rating Hoy Haré del Mundo un Lugar Mejor

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