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“El camino es lo que nos da la felicidad, no el destino”, Dan Millman

Hace unos años, vi por casualidad la película de El Guerrero Pacífico y me quedé alucinada. Fue la típica película que ves un fin de semana, de casualidad en la tele, y te deja con una sensación extraña en el cuerpo. Cuando me enteré que esa película estaba basada en el libro de Dan Millman, supe que tenía que leerlo.

Y qué bien que lo he leído. Qué bien que encontré la película y después el libro. Porque aún sabiendo lo que iba a pasar, el libro está lleno de enseñanzas, de sutilezas y de lecciones que guardar. 

Ahora me faltará por leer Wisdom of the Peaceful Warrior, en el que Millman va mucho más al detalle de la filosofía y los conceptos que explica en El Guerrero Pacífico

El Guerrero Pacífico es una historia basada en la vida de Dan Millman. En el libro, Millman comparte sus vivencias, pasando por la universidad como campeón mundial de gimnasia. ¿Su objetivo de entonces? Llegar a los Juegos Olímpicos. 

Falsa felicidad

A primera vista, Dan Millman parece que tiene todo lo que cualquiera pueda soñar: es guapo, popular, saca buenas notas y no le faltan pretendientas. Además, su familia tiene dinero y él está en una forma física que ya querrían muchos.

Aún así, Millman siente que falta algo y es entonces cuando empieza a tener pesadillas que le despiertan por las noches y no le dejan dormir bien. Una de esas noches, termina dando un paseo en mitad de la noche hasta una gasolinera cercana. Es ahí cuando conoce a un hombre mayor al que llama Sócrates y su vida empieza a cambiar, aunque él mismo no lo sepa.

Sócrates le muestra a Dan Millman lo infeliz que es y se convierte en su mentor, para transformarle, en un viaje que dura toda su vida, en un Guerrero Pacífico

Una de las primeras lecciones que Sócrates enseña a Dan es la de aprender a sacar la basura de la mente. Esta es quizás la más interesante de todas, ya que a partir de ella, se construyen todo el resto de lecciones del libro.

Cuando Sócrates habla de sacar la basura se refiere a vaciar nuestra mente de todo pensamiento que nos distraiga de estar presentes en el ahora. Estamos tan preocupados pensando en el futuro y lamentándonos por el pasado, que nos olvidamos de lo más importante: el momento presente.

Ver los barrotes

Y es en ese momento presente en el que recibe otra de las lecciones de Sócrates, que a través de ejercicios mentales y físicos le revela las ilusiones en las que vive constantemente.

¿El objetivo? Demostrarle a Dan Millman que vive en una prisión de la que no ve los barrotes. Que se encuentra envuelto en una rutina para escapar de sus ansiedades y que así evita enfrentarse al origen de su sufrimiento. 

Sócrates le enseña a Dan que para poder escapar de esa prisión, primero tiene que verla. 

Mente de Guerrero

Dan se da cuenta de que va sonámbulo por la vida y que el único momento en el que se toma un respiro es cuando está entrenando en el gimnasio, porque solo piensa en lo que está haciendo en ese momento.

Es entonces cuando Sócrates empieza un proceso para despertarle de ese sueño en el que vive.

A todos nos han enseñado a obtener la información fuera de nosotros mismos, por lo que nuestra mente se convierte en un espacio del que rebosan preconcepciones y conocimiento inútil. Por eso, para aprender algo, lo primero que debemos hacer es vaciar ese tanque lleno.

Para poder aprender a aclarar y organizar la mente, Sócrates guía a Dan para que aprenda a meditar. Según él, la meditación es la espada del Guerrero Pacífico.

Felicidad irrazonable

En todo este proceso, Dan Millman se da cuenta de que su vida se ha basado en conseguir ser feliz a través de la victoria, pero que incluso al ganar, se siente infeliz. 

Gracias al proceso de aprendizaje con Sócrates, descubre que la clave para tener tranquilidad y amar la vida es ser irrazonablemente feliz.

El objetivo es aprender a valorar todos los pequeños momentos, porque no hay momentos ordinarios, y así ser feliz sin razón, simplemente viviendo el momento presente. 

Esta lección es quizás la más difícil de aprender y no es hasta un momento concreto de la historia, en el que Dan Millman se da cuenta de qué significa esta enseñanza de Sócrates.

Libros como El Guerrero Pacífico, El Monje que Vendió su Ferrari o El Hombre Que Quería Ser Feliz son los que pueden calar más hondo en personas que nunca han leído un título de desarrollo personal. Porque, al final, cuando nos cuentan una historia, es más fácil asimilar ciertas lecciones de vida. Y, sin duda, nos sentimos identificados con los protagonistas de una u otra forma.

Para mi, más allá de la calidad de la escritura o de si Millman se ha inspirado en otros autores como Carlos Castaneda y sus libros sobre Don Juan, creo que El Guerrero Pacífico es un libro de los que recomendar.

Es un título que se recuerda y sus lecciones son de las que se guardan bajo llave en la mente, porque nunca sabes cuándo las vas a necesitar.

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